No hay ortodoxia sin ortopraxis

Aunque el título del post de hoy pueda parecer un tanto enrevesado a causa de los términos cultos que forman parte de él, la pregunta que en el fondo plantea es clara y sencilla: ¿puede uno ser realmente sabio y tener un pensamiento veraz y correcto si vive en medio del desorden moral y vital? Alguno, atendiendo a la disoluta vida de algunos prestigiosos intelectuales … Continúa leyendo No hay ortodoxia sin ortopraxis

No hay virtud sin discreción

No es oro todo lo que reluce, ni es virtuoso todo el que parece bueno. Dicen los que entienden que la virtud es el hábito que se deriva de la repetición de actos buenos, por lo que asimilamos al hombre virtuoso con el hombre bueno. Pero esta asimilación no siempre se da.  Puede que nos esforcemos en realizar actos buenos, pero que lo hagamos con … Continúa leyendo No hay virtud sin discreción

No digas todo lo que piensas

Si decimos todo lo que pensamos, no nos gustará que nos digan los demás lo que piensan de nosotros. En ocasiones olvidamos que la virtud se encuentra en el punto medio entre dos extremos, y que la sinceridad no consiste en decirle al prójimo todo lo que nos pasa por la cabeza, sino en expresarnos sin fingir, sin dar a entender algo que no es … Continúa leyendo No digas todo lo que piensas

La linterna de Diógenes, en busca de la humanidad perdida

Hoy tengo mal día, no he tenido una noche tranquila sino que han transitado por mis sueños los ecos de las tristes experiencias que ayer viví.  Me reencontré con alguien que conocía y que se ha transformado en una sombra de lo que fue. No queda nada de su esperanza juvenil, de sus grandes proyectos, de sus planes de mejorar el mundo transformándose a sí … Continúa leyendo La linterna de Diógenes, en busca de la humanidad perdida

Dulce y amarga virtud

Oriente no deja de insistir en la polaridad que rige la existencia, en los opuestos que danzan formando la realidad, en el Yin y el Yang propios de la existencia.  Comparto su visión, así como la idea de la coincidencia de los opuestos como estado ideal, como superación mística de nuestra habitualmente sesgada visión de cuanto nos rodea.  Porque, como los tuertos, tendemos a mirar sólo … Continúa leyendo Dulce y amarga virtud

Manos a la Magna Obra

Quienes sentimos una cierta querencia por lo intelectual corremos el riesgo de perdernos en nuestras propias cavilaciones, en nuestras meditaciones diarias, que fácilmente pueden transformarse en ensoñaciones mentales -maya- que nos mantengan dormidos. Podemos teorizar durante horas, días, meses o años en torno a lo que debería ser la vida, sobre cómo regir la propia existencia, respecto a la naturaleza última del hombre y de Dios. … Continúa leyendo Manos a la Magna Obra

Tu perfume me impregna

Todos lo sabemos, pero a menudo lo olvidamos: cada persona tiene su propio aroma y, al relacionarnos con ella, parte de éste queda impregnado en nosotros.  Es importante recordarlo: la virtud -y el vicio- se comunican; la belleza -y la fealdad- interior se contagian; nos hacemos en función de con quiénes nos relacionamos. Del mismo modo que al comer en una taberna de mala muerte … Continúa leyendo Tu perfume me impregna

La elegancia como virtud

La elegancia no está de moda, aunque la estética -especialmente la más voluble y superficial- sí que lo esté.  Hay una preocupación por nuestra imagen, por nuestras ropas, por nuestros complementos, pero un triste olvido de que debe existir una correspondencia -lo más simple y directa posible- entre nuestro interior y nuestro exterior, entre lo que somos y el modo en el que nos manifestamos. … Continúa leyendo La elegancia como virtud

No sigas la ley, sino la virtud

Ya lo dijo Clístenes de Atenas: el sabio no sigue los mandamientos de las leyes, sino la virtud.  Y es cierto, porque la ley (lex) no es más que una convención social que -en un estado ideal- debería tratar de adecuar nuestra conducta a lo que resulta más adecuado para nuestra naturaleza y que, por eso mismo, se constituye en derecho (ius) y deber.  Así … Continúa leyendo No sigas la ley, sino la virtud

MAGNANIMIDAD: El valor de un alma grande

Ayer tratamos sobre el Amor como palanca capaz de mover nuestro mundo, y hoy vamos a dedicar este post a una virtud muy relacionada con ese Amor: la magnanimidad. La etimología de este término nos sitúa en el marco de quien tiene un alma grande, de aquél a quien mueven las grandes causas…  Y nos sitúa en la estela de los grandes hombres que en … Continúa leyendo MAGNANIMIDAD: El valor de un alma grande

El silencio es la virtud de los tontos

La frase que da título a este artículo no es mía, es de Francis Bacon… Pero es una verdad como un templo que olvidamos con demasiada frecuencia: “el silencio es la virtud de los tontos”. Y podríamos completarla –para dotarla de todo su sentido- con una referencia a la sabiduría popular: “la ignorancia es atrevida”. Hay gente que da miedo… Yo, más allá de cuanto … Continúa leyendo El silencio es la virtud de los tontos