La prisa, mata

  Hay una dolorosa realidad que más nos vale ir asumiendo: no es raro que tengamos más proyectos que tiempo para realizarlos.  Así que nos agobiamos, nos estresamos, nos entran las angustias y las prisas. Y eso puede resultar mortal.  Y no sólo físicamente (porque un infarto fulminante le puede dar a cualquiera, dando al traste con todos sus proyectos) sino a nivel de consecución … Continúa leyendo La prisa, mata

No hay buen tratamiento sin diagnóstico previo

Vamos de culo.  Es habitual, lo sé.  Todo va a toda prisa.  Todo es para ayer.  Se amontonan los expedientes sobre la mesa, los correos en el buzón de entrada, los pendings en la agenda.  Nos faltan horas al día para hacer todo lo que hay que hacer…  Por mucho que madruguemos, la agenda se nos echa encima.  Así que pasamos la jornada apagando fuegos, … Continúa leyendo No hay buen tratamiento sin diagnóstico previo

Las prisas que todo lo matan

Ayer me sucedió algo -simple, sencillo, cotidiano- que me hizo tomar consciencia de que las prisas asesinan la vida. Como tuve una mañana complicada, llegué a casa con el tiempo justo para acompañar a mis hijos al colegio.  Así que entré en mi hogar, besé fugazmente a mi esposa y criaturas, me senté en la mesa como una exhalación y devoré en no más de … Continúa leyendo Las prisas que todo lo matan

No corramos más que la Vida

Es un tema recurrente en mis meditaciones diarias, lo sé, y lamento hacerme pesado…  Pero no puedo evitar volver a él…  Debemos reducir el ritmo, no podemos seguir corriendo a toda velocidad sin saber a dónde vamos… ¿Quién cogería un tren de alta velocidad sin saber a dónde conduce?  ¿Quién lo haría sin plantearse si quiere ir a ese destino, en caso de conocerlo?  Pues … Continúa leyendo No corramos más que la Vida

Sin prisas, todo a su debido tiempo

No creo que te haga ningún descubrimiento si te digo que vivimos en una sociedad acelerada, que nos lleva  a transitar por la existencia a un ritmo frenético, siempre con prisas, esclavos de la inmediatez.  No es sólo que seamos como niños malcriados -cautivos de nuestros deseos- es que, en nuestra impaciencia y avidez, lo queremos todo ya. Y, en nuestra locura colectiva, tratamos de … Continúa leyendo Sin prisas, todo a su debido tiempo