Anda con tus propios zapatos

Ayer coincidí con un antiguo conocido.  Le había visto alguna vez, encuentros fortuitos, en los últimos años.  Un tipo gris, más bien tristón, apagado, con poco que decir y menos aún que aportar.  Una pena de tío, vamos.  Sin embargo, ayer parecía otra persona: radiante, feliz, sonriente, con grandes proyectos e ilusiones. No pude resistirme y le pregunté qué había cambiado en su vida para … Continúa leyendo Anda con tus propios zapatos