¿Eres un zombi?


Para quien no lo sepa, el término zombi –del inglés zombie– procede de las tradiciones del vudú haitianas y, aunque en sentido estricto designa tanto a cuerpos sin alma como a almas sin cuerpo que son resucitados a través de medios mágicos por un hechicero para convertirlos en sus esclavos, en sentido amplio se emplea para referirse a los muertos vivientes, y a todo aquél que hace las cosas mecánicamente, como si se encontrara privado de conciencia, voluntad y libertad.  Es en este último sentido en el que te pido que te preguntes: ¿Soy un zombi?

Puesto que lees este blog, hay algo que está claro: estás vivo.  Pero no es lo mismo estar vivo que vivir.  Una planta está viva, pero no vive su vida.  Y tú, ¿vives tu vida o simplemente estás vivo y pasas por la existencia pasivamente, sin conciencia, voluntad, disfrute ni iniciativa? ¿Tomas tus propias decisiones o actúas por inercia, dejándote llevar por lo que otro ha establecido para ti?

Plantéate cuántas horas al día actúas de forma automática -sin poner verdadera atención en lo que haces- y durante cuánto tiempo estás totalmente presente y consciente en lo que dices o haces.  ¿Da miedo no?  Nos movemos por el mundo como autómatas, perdiéndonos nuestra vida, dejándonos llevar.

Vamos a donde tenemos que ir, hacemos lo que tenemos que hacer…  Pero nos perdemos los pequeños detalles que hacen de un día normal un gran día.  Walter Riso y Álex Rovira explican –en algunas de sus obras- una experiencia que me pareció realmente indicativa de lo bobos que podemos llegar a ser en nuestra alienación y falta de atención.  Dice más o menos así: “Hace unos años, en el vestíbulo de la estación L´Enfant Plaza del metro de la ciudad de Washington y a muy temprana hora de la mañana, un hombre en vaqueros y camiseta desenfundó su violín, colocó su gorra en el suelo para recibir lo s donativos y comenzó a tocar.  Permaneció allí durante cuarenta y cinco minutos en los que interpretó seis piezas de Bach.  En ese lapso de tiempo, pasaron por el lugar más de mil personas, de las cuales, siete se detuvieron a escucharlo durante unos minutos y veintisiete le dejaron algo de dinero (concretamente, treinta y dos dólares).  Todo lo anterior no tendría nada de extraño si quien hubiera tocado fuera un músico callejero cualquiera, pero se trataba de Joshua Bell, uno de los violinistas más reconocidos del mundo y a quien se considera un superdotado.  El violín con el que tocaba era un Stradivarius de su propiedad valorado en tres millones de euros, y la música que interpretó fue magistral”.  Una bellísima melodía cuyas notas resbalaron sobre la conciencia de cientos de personas que permanecieron inmunes a ellas.  Personas que pasaban por allí, físicamente presentes, pero cuyas conciencias estaban en otra parte, ajenas al regalo que se les estaba haciendo, preocupados por un futuro incierto, aislados de la realidad presente.

¡Locos! Te lo planteo de otra manera: ¿Qué harías con tu vida si fueras a morir en una semana?  ¿Seguirías como ahora o harías algunos cambios? ¿No exprimirías todo el jugo a tus días centrándote en lo importante y restando importancia a todo aquello que no te vas a llevar al otro barrio? ¿No prestarías atención a todo y no te perderías nada?

Dice Erich Fromm –autor realmente interesante- que “el objetivo de la vida es nacer plenamente, pero la tragedia consiste en que la mayor parte de nosotros muere sin haber nacido verdaderamente”.  Muchos morimos sin haber vivido.

Renace, abre los ojos, despierta.  Pese a los problemas y dificultades, la vida es fantástica, es un regalo que hay que aprender a abrazar, disfrutar y agradecer.  Alégrate por la oportunidad que supone vivir.  Vive tu vida.  Encuentra el porqué de tu vivir, tu lugar en el mundo, y hazte uno con él. Carpe Diem. Comparte tu existencia. Haz de ti un regalo para los demás.

Entrégate conscientemente.  Sólo así lograrás la felicidad y el éxito que Ralph Waldo Emerson define como “saber que alguien ha sido un poco más feliz porque tú has vivido”.

¿Puede haber algo mejor?

P.D: De regalo, el video de Joshua Bell tocando en el metro.  Tú y yo podríamos ser uno de los cientos de personas que pasaron por allí sin prestarle atención.  Mejor estemos atentos a los regalos de la vida, a todos los detalles que hacen de ella un tiempo maravilloso.

Un comentario en “¿Eres un zombi?

  1. Reblogged this on Leon Alair and commented:
    Es antiguo pero me parece tan esclarecedor sobre qué significa darnos cuenta, ser conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, ser capaces de disfrutar el momento por encima de la prisa y el vértigo de vivir sin reparar en ello…

    Me gusta

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