81 consejos sobre “La vida intelectual” de A.D.Sertillanges


81 CONSEJOS “SOBRE LA VIDA INTELECTUAL”, DE A.D. SERTILLANGES

 

Cada uno es como es, tiene sus habilidades, sus tendencias, sus necesidades.  Una de las prioridades de mi vida ha sido el cultivo de mi espíritu, el intento de desarrollar mi ser a través del conocimiento, del acceso a la Sabiduría.

Hoy en día es más fácil encontrar a especialistas, a buscadores de la erudición, que a amantes del saber, a auténticos filo-sofos.

Por este motivo, descubrir esta obra de Sertillanges fue para mí un auténtico regalo.  La sintonía con su forma y fondo es casi absoluta, me siento reconocido en la especie de su alma.

Este breve libro forma parte de mis libros de cabecera, lo he leído varias veces y –en todas ellas- he sacado provecho de él.  Confío en que a vosotros os suceda lo mismo.  Como viene siendo habitual, transcribo algunos de mis apuntes para despertar vuestro interés por el libro y tratar de animaros a leerlo.  Creo que no hay nada mejor que pueda hacer por aquellos que os sentís llamados a la vía del conocimiento, a la vida intelectual:

 

  1. ¿Queréis hacer obra intelectual? Empezad por crear dentro de vosotros una zona de silencio, un ámbito de recogimiento, una voluntad de desprendimiento, de desapego, que os haga disponibles por entero para la obra: adquirid ese estado de ánimo, libre del peso del deseo y de la propia voluntad, que constituye el estado de gracia del intelectual.  Sin ello no haréis nada o, al menos, nada que valga la pena.

 

  1. Cuando piensa bien, el pensador sigue de cerca las huellas de Dios, no sigue su propia quimera.

 

  1. Un intelectual debe hallarse siempre en disposición de pensar, esto es, de recibir una parte de la verdad que arrastra el mundo y le ha sido preparada, en tal o cual recodo, por la Providencia.

 

  1. Toda obra intelectual comienza por el éxtasis; sólo después se ejerce el talento del que ordena, la técnica de los encadenamientos, de las relaciones, de la construcción.

 

  1. No emprenderemos nada que esté más allá de nuestras fuerzas, pero no dejaremos de ir hasta el límite de las mismas.

 

  1. Puede que el más mediocre dé con una idea, como un diamante en bruto o una perla, pero lo más difícil es la talla de esa idea y, sobre todo, su engarzamiento en la joya de la verdad que va a constituir la verdadera creación.

 

  1. Es preciso darse plenamente para que la verdad se dé.  La verdad no sirve más que a sus esclavos.

 

  1. Si habéis sido designados como candelabros, no queráis ocultar bajo el celemín el resplandor grande o pequeño que se espera de vosotros.

 

  1. Todos los caminos, salvo uno, son malos para ti, toda vez que se separan de la dirección hacia la cual tu dirección ha sido dirigida y requerida.  No seas infiel a Dios, a tus hermanos y a ti mismo rechazando un llamamiento sagrado.

 

  1. No se necesitan facultades extraordinarias para llevar a cabo una obra; basta con las ordinarias bien administradas.

 

  1. Forzado a ganarte la vida, por lo menos vas a ganártela sin sacrificar la libertad de tu alma.

 

  1. ¿Quieres ayudar, en lo poco que puedas, a perpetuar la sabiduría entre los hombres, a recoger la herencia de los siglos, a facilitar en el momento presente las reglas del espíritu, a descubrir los hechos y las causas, a orientar los ojos inconstantes hacia las causas primeras y los corazones hacia los fines últimos, a reavivar si es preciso la llama temblorosa y a organizar la propaganda de la verdad y del bien?  Esa es tu suerte, la que merece sin duda un sacrificio más y el mantenimiento de una pasión celosa.

 

  1. Toda verdad es de orden práctico; la más abstracta en apariencia, la más elevada, es también la más práctica.  Toda verdad es vida, orientación, camino hacia el fin del hombre.
  2. Trabajemos del mismo modo que Jesús meditaba, sacando el agua de la fuente del Padre para distribuirla con largueza.

 

  1. Hoy más que nunca, el pensamiento aguarda a los hombres y los hombres al pensamiento.  El mundo está en peligro por falta de máximas de vida.  Nos encontramos en un tren lanzado a toda velocidad, sin señales indicadoras y sin guardagujas.  El planeta no sabe a dónde va; su ley le abandona. ¿Quién podrá devolverle su sol?

 

  1. Como la hierba de la mañana, cubierta por un suave rocío, todas las virtudes antiguas aspiran a florecer de nuevo.

 

  1. Dime lo que amas y te diré quién eres

 

  1. Practicando la verdad que se conoce, uno se hace digno de la que todavía ignora

 

  1. La pureza del pensamiento supone la pureza del alma

 

  1. Estudiar de forma que ya no se rece, ni se recoja uno, sin leer ya la palabra sagrada, ni la de los santos, ni la de las grandes almas, hasta olvidarse de sí mismo y que a fuerza de concentrarse en el objeto del estudio se olvide al huésped interior, es un abuso y un engaño.  Pensar que así se va a progresar o que de esa forma se va a producir más, equivaldría a decir que el riachuelo va a fluir más secando la fuente.

 

  1. Cada verdad es un fragmento que, por todas partes, exhibe sus dependencias.  La verdad es sí misma no es más que una: la Verdad es Dios.

 

  1. Todo cuanto instruye conduce a Dios a través de un camino cubierto.

 

  1.  Los que no tienen tiempo para hacer ejercicios, deberán tenerlo para estar enfermos.

 

  1. Hay que cuidar también la alimentación. Una comida ligera, sencilla, moderada en cantidad y en condimentos, permite un trabajo más rápido y más libre.  Un pensador no puede pasarse la vida haciendo la digestión.

 

  1. El cuidado del cuerpo, instrumento del alma, constituye para el intelectual una virtud y una medida sensata.

 

  1. Los grandes hombres duermen en camas pequeñas…  Para alojar a la ciencia no se precisan muebles raros ni servicio numeroso.  Mucha paz, cierta estética, algunas comodidades para administrar bien el tiempo, es todo lo que se necesita.

 

  1. El retiro es el laboratorio del espíritu; la soledad interior y el silencio son sus dos alas.  Todas las grandes empresas han sido preparadas en el desierto, incluida la Redención del mundo.

 

  1. El prójimo para ti, intelectual, es el hombre que tiene necesidad de la verdad, como el prójimo del buen Samaritano era el herido del camino.  Antes de dar la verdad, tienes que adquirirla.

 

  1. El que se cree unido a Dios sin estar unido a sus hermanos es un mentiroso, nos dice el Apóstol; no es más que un falso místico e, intelectualmente, un falso pensador; pero el que está unido a los hombres y a la naturaleza sin estar unido a Dios en lo más íntimo, sin ser amigo del silencio y de la soledad, no es más que el pobre súbdito de un reino de muerte.

 

  1. En los momentos de dificultad, el demonio de la pereza nos dice: ¿para qué todo esto?

 

  1. Recuerda la afirmación de Leibniz de que no hay ningún libro tan malo del que no se pueda sacar algo de provecho.

 

  1. Se ha designado al estudio como una oración a la verdad.

 

  1. En cada hombre está todo el hombre, y de él puede llegarnos una profunda iniciación.

 

  1. Procura estar especialmente alerta cuando tengas la suerte de tratar con alguien que sabe y que piensa.

 

  1. De la misma manera que no hay ninguna ciencia particular que se baste a sí misma, así tampoco el conjunto de las ciencias se basta a sí mismo sin la reina de las ciencias: la filosofía, ni tampoco el conjunto de los conocimientos humanos sin la sabiduría que procede de la misma ciencia divina: la teología.

 

  1. Todo hombre que piensa y desea verdaderamente saber podría intentar al menos elaborar su Summa personal, es decir, introducir el orden en sus conocimientos apelando a los principios de ese orden, esto es, filosofando y coronando su filosofía con una teología sumaria pero profunda.

 

  1. El tomismo es un arca de salvación capaz de mantener a flote los espíritus en el diluvio de las doctrinas.

 

  1. Hay que penetrar en diversos caminos para lograr percibir los encuentros.

 

  1. Todo hombre tiene en la vida su obra que realizar.  A ella debe aplicarse con entusiasmo y dejar a otro lo que la Providencia ha reservado a otro.  No seas desertor de ti mismo por haber querido sustituir a todos los demás.

 

  1. Es preciso comprenderlo todo, pero para conseguir hacer algo.

 

  1. “Tú, Dios mío, vendes todos los bienes a los hombres al precio del esfuerzo”, escribía en sus notas Leonardo da Vinci.

 

  1. El espíritu es como el aeroplano que sólo puede mantenerse en lo alto del aire cuando avanza con toda la fuerza de su hélice.  Pararse sería caer.

 

  1. Cada idea, por poco que sea verdaderaente tal, es rica hasta el infinito: a causa de la conexión que mantiene con las otras, es susceptible de una regeneración constante.

 

  1. Se es fuerte intelectualmente en la medida en que se es receptivo.

 

  1. Procura saborear esta regla de oro incluida por Santo Tomás entre sus Dieciséis preceptos: “Guarda en la memoria todo lo bueno que oigas, sin reparar en quién lo dijo”.  Cuanto más preciosa es una idea, menos importa saber de dónde viene.

 

  1. Lo ideal sería que cada cual estableciera en su espíritu una comunidad de pensamientos que se penetraran entre sí para no constituir más que uno solo.  Así es en Dios.

 

  1. Nuestras luces no son más que los diferentes grados de sombra a través de los que vamos subiendo hacia la claridad inaccesible.

 

  1. Ama los libros eternos que dicen verdades eternas.

 

  1. En cierto modo, un libro vale lo que tú vales y el valor que tú le das.

 

  1. Un hombre inteligente encuentra inteligencia por todas partes, mientras que el necio proyecta sobre todos los muros la sombra de su frente estrecha e inerte.

 

  1. El contacto con los genios es una de las gracias predilectas que Dios concede a los pensadores modestos.

 

  1. El genio simplifica.  La mayoría de los grandes descubrimientos son concentraciones súbitas y fulgurantes.  Las grandes máximas  son múltiples experiencias condensadas.

 

  1. La investigación profunda consiste en buscar los puntos de contacto.

 

  1. Tendamos puentes en lugar de cavar fosas entre doctrinas. Hay una gran luz en el descubrimiento de las relaciones que unen secretamente las ideas y los sistemas más dispares.  Dedicarse a ese trabajo de reconstrucción de la veradd integral a través de sus deformaciones, es cosa incomparablemente más fecunda que una crítica sistemática y continua.

 

  1. En el fondo, si sabemos utilizarlos bien, todos los grandes hombres nos ponen en contacto con las mismas verdades esenciales.  No digo que todos las proclamen, pero sí que todos nos sitúan en su perspectiva, nos conducen a ella o nos atraen irresistiblemente hacia ella.

 

  1. Dios es nuestro único maestro, el que nos habla en nuestro interior y toda instrucción nos viene de su presencia en nosotros. (…) Los libros son como postes indicadores; la carretera es más antigua y nadie hace por nosotros el viaje de la verdad.

 

  1. Ante los genios no somos más que niños, pero niños que van a heredar.

 

  1. Encontrar en los libros lo que no figura en ellos, umbrales para penetrar en nuevos dominios.

 

  1. Cuando no se sabe decir más que lo que se lee –dice Schopenhauer- no vale la pena leer lo que se escribe.

 

  1. Un pensamiento nuevo actúa retrospectivamente; una antorcha también alumbra hacia atrás.  Hay materiales desechables que se transfiguran al ordenarlos dentro de una idea.

 

  1. Los pensamientos sirven de cebo a otros pensamientos, cada verdad es la aurora de otra.

 

  1. El orden es una necesidad, pero es él quien debe servirnos a nosotros y no viceversa.

 

  1. Estás ya en el momento de realizar.  No puedes estar aprendiendo y preparándote siempre.  Por lo demás, no es posible aprender y prepararse sin una dosis de realización que favorezca ese aprendizaje y esa preparación.  Es iniciando un camino como se le encuentra completamente. Toda vida tiene un movimiento circular.  Un órgano se desarrolla y se fortalece con el ejercicio, y un órgano fortalecido trabaja con más vigor.

 

  1. Escribir en un sentido y vivir en otro la propia vida espontánea y sincera, es ofender al verbo y a la armoniosa unidad humana.

 

  1. Lo esencial no es la acogida que puedan tener nuestras palabras, sino la acogida que nosotros mismos hemos tributado a la verdad y la que le preparamos en los demás.

 

  1. Amiel se preguntaba un día en su diario: “¿Por qué eres débil? Porque has cedido diez mil veces.  Es así como te has convertido en juguete de las circunstancias.  Eres tú el que has propiciado su fuerza, sin que ellas hayan sido la causa de tu debilidad”.

 

  1. La gran regla es hacer un gran esfuerzo para crear cosas que parezcan fáciles.

 

  1. El alpinista que atraviesa la niebla piensa que el universo está sumergido en la noche: si avanza, más allá encuentra un sol radiante.

 

  1. Poco a poco, se llega lejos.

 

  1. Todo trabajo inacabado será para ti un reproche.

 

  1. “Altiora te ne quaesieris”, no busques lo que sea superior a tus fuerzas.

 

  1. Sólo tú puedes hacer bien lo que se te ha encomendado hacer, mientras que harías mal lo que el prójimo hace bien.  Dios se complace en todos.

 

  1. Entre estas dos clases de espíritus, los que se esfuerzan por saber algo y los que intentan ser alguien, la palma se la llevan con mucho los segundos.  En el saber, todo son esbozos; la obra completa es el hombre.

 

  1. El estudio no tiene otro objetivo que procurar la extensión de nuestro ser: hay que evitar, pues, la posibilidad de que nos limite.

 

  1. Evita ser un cerebro desarraigado de su cuerpo y un humano disminuido en su alma.  No hagas del trabajo una monomanía.

 

  1. El descanso es un deber.  Lo que se llama esparcimiento no es más que una transformación de energía.

 

  1. Evita cuidadosamente el trabajo a medias que es un descanso a medias y que no aprovecha para nada.

 

  1. [Ante las críticas] la gran máxima es corregir y callarse. [Los grandes hombres] con las piedras que les arrojaban, construyeron su morada.  Resulta pueril intentar defender las propias obras o querer establecer su valor.  El valor se defiende por sí mismo.

 

  1. La envidia es como un impuesto sobre la renta de la gloria, de la distinción o del trabajo.

 

  1. Cada individuo es único.  Por ello, cada fruto del espíritu es también único.  Lo único siempre tiene valor, siempre es necesario.

 

  1. Cuando uno está en las debidas condiciones y el alma se da a la obra por entero, cuando se estudia bien, cuando se lee bien, cuando se anota bien, cuando se hacer trabajar la noche y la inconsciencia, los trabajos que se preparan son como la semilla bajo el sol, como el niño que su madre trae al mundo con dolor, pero con tanta felicidad por haber dado la vida a un hombre que ya no se acuerda de los pasados aprietos (Jn 16,21).

 

Termino estos consejos como termina Sertillanges su obra, con una cita que anima a actuar: “Si sigues estos consejos, producirás frutos.  Cúmplelos y alcanzarás lo que deseas”.

También yo te animo a seguirlos si sientes la vocación de la vida intelectual.  Te aseguro que tu vida cambiará para siempre, y descubrirás la felicidad.

 

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