Salmo 8 a la grandeza del hombre y de Dios (Vídeo)


Hay muchos tipos de humanismo por lo que, en ocasiones, al hacer bandera de tu preocupación por el ser humano, puedes ser calificado de un modo inadecuado.  No me gusta crear confusiones, cuando pueden ser superadas con facilidad.

Sí, soy humanista. El hombre es el centro de mis reflexiones y meditaciones.  Pero no el hombre entendido como una isla, sino como el máximo reflejo -en la Creación- de Aquél que le trasciende, como punto de unión de la parte con el Todo.

Participo de un humanismo -de corte renacentista- que, hundiendo sus raíces en una profunda espiritualidad, presta más atención a la grandeza del hombre que al conjunto de sus miserias.  El hombre es una estrella que debe transmitir la luz y el calor que surge de su interior a cuantos le rodean.  Eres templo del Espíritu Santo, dicen los evangelios…  Eres divino, gustan decir en Oriente.  Una chispa divina -que debes hacer arder- se oculta en tu interior, nos recordaba el hermetismo…

Sea como fuere: somos más que un mero conjunto de celulas.  De ahí nace una grandeza y dignidad -que otro día trataremos con mayor profundidad- de las que las antiguas tradiciones ya eran muy conscientes.

Si bebemos en fuentes judeocristianas (a las que en según qué ambientes se acusa de tener una visión pesimista del ser humano), podemos ver reflejado este reconocimiento de la grandeza del hombre en el salmo 8, que dice así:

“¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes,

y el hijo del hombre para que de él te cuides?

Y lo has hecho poco menor que Dios,

le has coronado de gloria y honor.

Le diste el señorío sobre las obras de tus manos,

todo lo has puesto debajo de sus pies”

(Extraído de la Sagrada Biblia, versión Nácar-Colunga)

Hoy, Domingo, día del Señor, puede ser un buen momento para tratar de tomar conciencia de ese Dios del que somos templo, de ese Dios que nos trasciende completamente mientras está -al mismo tiempo- en o más profundo de nosotros mismos.

Os dejo un vídeo con una canción, una versión contemporánea del salmo 8.  Creo que era San Agustín el que decía: el que canta, reza dos veces.  Por mí que no quede.  Disfrutadlo, meditadlo, pasad un buen domingo dedicado a lo importante.

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