¿Por qué estamos como estamos? Apuntes sobre “Buena Crisis”, de Jordi Pigem


“Buena crisis” es un libro divulgativo de Jordi Pigem que pone de relieve, con extrema claridad, cuestiones que por obvias no dejan de ser importantes y que constituyen la raíz metaeconómica de la crisis que estamos viviendo.

Acudí a Jordi Pigem -cuando comencé mi tesis doctoral- para pedirle asesoramiento sobre bibliografía de un tema muy específico.  Su cercanía y disponibilidad fueron exquisitas…  Y mi agradecimiento y admiración hacia él perduran.

Confío en que este extracto os lleve a interesaros por su obra, os lleve a reflexionar sobre cuestiones que habitualmente obviamos, y nos ayude a hacer de esta crisis una oportunidad de lograr una vida mejor, más profunda y humana.

Vamos allá:

1. Por desgracia, los humanos más que por convicción cambiamos por compulsión.  Es bien simple: no hay castigos, simplemente hay consecuencias.  Es la hora de empezar a pagar la factura de la gran bouffe que nos hemos dado.

2. Necesitamos cambiar la mentalidad actual de depredador y volver a la del jardinero

3. Imaginemos que mañana a mediodía se produjera un eclipse de sol que nadie había previsto.  No bastaría con dar un tirón de orejas a los profesionales de la astronomía.  Sería evidente que la teoría astronómica requiere un cambio de paradigma (…).  En vez de remendar la vieja teoría astronómica con más epiciclos, deferentes y excéntricas, habría que transformarla por completo.

4. La solución a la crisis económica no puede ser sólo económica

5. Quien no espera lo inesperado, no lo encontrará

6. Antes de estar representados por el Parlamento, los ciudadanos estamos representados por el tipo de ciudad en la que paseamos y parlamentamos.

7. Tras la crisis económica asoma la crisis energética.

8. La raíz de la crisis es la colisión de la sociedad industrial, materialista y consumista contra los límites físicos de la realidad. (…)  El crecimiento económico ilimitado es insostenible y tarde o temprano tenía que chocar contra los límites del planeta.

9. Movidos no por la necesidad de intercambio sino por la codicia, a veces importamos prácticamente lo mismo que se exporta,(…)  impulsando la noria de un comercio fútil que responde a los dictados de los subsidios y la especulación más que a las verdaderas necesidades de las personas y del planeta.  Un mundo sostenible deberá basarse en la producción ecológica y local de alimentos, materiales y energía, en vez de importar a gran escala bienes que pueden producirse a nivel local.

10. Como decía Gandhi “en el mundo hay suficiente para las necesidades de todos, pero no hay sufucuente para la codicia de nadie”.

11. Como explicó Karl Polanyi en La Gran Transformación, es cosa inaudita que toda una cultura esté sometida al imperio de lo económico, en vez de ser la economía, como lo fue en todos los lugares y épocas hasta no hace mucho, un área ceñida a consideraciones éticas, sociales y culturales.

12. La economía contemporanea vive de crecer.  Pero nada crece para siempre.  Las personas, por ejemplo, crecemos en la infancia y la adolescencia.  Después ya no crecemos, pero tenemos la oportunidad de madurar.

13. Es hora de progresar de una sociedad basada en el crecimiento material a una sociedad basada en el crecimiento de valores intangibles que nos hacen propiamente humanos.

14. La mirda del economicismo convierte en mercancía todo lo que contempla

15. Nuestra crisis sistémica requiere mucho más que meras reformas: pide una transformación de nuestro imaginario, nuestros modelos y nuestros valores. (…) Todo modelo económico depende de presupuestos filosóficos y culturales que guían implicitamente nuestros valores, decisiones y acciones.

16. Tanto el exceso como la carencia son nocivos, sólo quien sabe contentarse es rico.

17. El consumo pretende ser una vía hacia la felicidad, pero es como una droga que requiere cada vez dosis mayores.

18. Como señaló Hannah Arendt, “la clave del totalitarismo no es tanto el poder despótico sobre la gente como el hacer que la gente resulte superflua”

19. Nuestra manera de entender el mundo refleja como nos entendemos a nosotros mismos

20. Ha entrado en crisis el economicismo, la visión del mundo que considera la economía como el elemento clave de la sociedad y el bienestar material como clave de autorrealización humana. (…) Lo que ha entrado en crisis es toda la visión moderna del mundo, que de pronto se nos aparece obsoleta y pide urgentemente ser reemplazada

21. La economía global era como un gigante sonámbulo, que avanzaba a grandes zancadas sin saber a dónde iba, sin saber lo que estrujaba bajo sus pies, inmerso en las ensoñaciones de una visión del mundo caduca.  Por ello la crisis es como una vigorizante ducha fría. Una oportunidad para despertar.

22. En un mundo materialista el consumo se convierte en una necesidad psicológica, no sólo para aumentar la autoestima, sino para sentir que uno forma parte del sistema.  El ego materialista se siente más real cuanto más tiene.  Para él, tener es ser.  En la raíz de todo ello hay un miedo a no ser.

23. Para la mentalidad materialista el PIB es la medida más fiable del progreso de un país.  Pero el PIB sólo mide transacciones económicas y poco o nada sabe del verdadero bienestar de las personas.

24. Otro mundo es posible si cambia nuestra visión del mundo.

25. La crisis es un rito de paso

26. El presente contiene ya las semillas de lo que quiere crecer

Queda patente que estamos ante un libro que se sale de lo habitual.  Un libro sobre la crisis económica en el que apenas se habla de economía.  Ése es, en mi opinión, su principal mérito: que recupera la idea de los valores y principios metaeconómicos que popularizó E.F.Schumacher y nos recuerda que la economía solo es un instrumento que debe favorecer nuestra vida buena.  Si no es así, no cumple su función.
Recomiendo la lectura del libro por los ejemplos que en él aparecen, por los datos concretos que hacen recorrer un escalofrío por la espalda de cualquier lector sensible.

Esta obra es un buen punto de partida para empezar a ver las cosas de otro modo.  De un modo en el que todo cobra un nuevo sentido porque en el centro se sitúa al hombre, y se fija como objetivo su pleno desarrollo como camino a la felicidad.

Ser, y no tener, es la meta de la vida.

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